Carta a mi preciosa hija en su 4 cumpleaños y vísperas de 2017:
Pau, mi vida, soy el pesado de papá.
Ya has cumplido 4 años y aún creyendo que no podría quererte más, lo hago.
Mas de lo que creo no se podría amar a nadie. Se que te gusta oírmelo decir, así que será una de las cosas que primero te diré: Estoy orgulloso de tí.
Ya hace cuatro años que mi vida no es mía. Mi vida eres tu. Cada vez te estas haciendo más mayor y cada estirón que pegas me aterra... Me aterra enormemente.
Me aterra el hecho de hacerte crecer y educarte. Me aterra cada segundo sin verte. Vivo con el miedo de que estarás haciendo, como te encuentras y que penas pudieras tener. Me aterra que algo malo pudiera pasarte y me aterra encontrarme sin medios para ayudarte.
Luego lo pienso, y no es algo nuevo. Vivo aterrado desde que naciste. ¿Lo haré bien?, ¿Por que llora?, ¿Tiene hambre?, ¿tiene frío?...
No puedo evitar soltar lágrimas cuando recuerdo el día en que viniste. Ya te lo escribí en anteriores cartas. Yo no sabía hacer de papá. Ni siquiera sabía cuidarme a mi mismo. Y he aprendido de ti mas de lo que ni te imaginas.
En mi vida no se me ha dado bien hacer las cosas mas importantes. No he sido un hijo modelo. No fuí un buen estudiante. No se relacionarme con mis propios amigos. No he sabido ser buen compañero. Ni tampoco el tipo de persona que muchos querrían que fuera.
Tampoco creo que pueda llegar a ser el mejor papá del mundo... Pero soy feliz siendo el tuyo.
Y sé, por como me miras, que eso si lo estoy haciendo bien. Y lloro feliz por ello.
Hace dos cartas me emocionaba como descubrías las cosas desde 'las alturas' subida a mi cuello. En la anterior, que comieras solita y no pararas de hablar. Eres una cotorra.
A medida que creces como niña, yo lo hago como padre. Te amo. Te mimo. Te consiento. Te educo. Me equivoco. Aprendemos. Te pido perdón y tu me perdonas.
Me llamas 'bueno' cuando te apremio y 'malo' cuando te riño. Tus gestos son un espejo de lo que sientes.
Cuantas veces te habré dicho "No te voy a dar chocolate nunca más" y al día siguiente estoy dejando que 'me lo robes' cuando yo no miro. Cuantas veces te he castigado sin dibujos y hemos acabado juntos en el sofá viéndolos.
Has sido una bebé maravillosa y estas siendo la niña que hace que mi vida sea especial.
Me aterra.
Me aterra enormemente que llegue la edad en que seas una adolescente que necesite desarrollarse, viajar, buscar su camino, independizarse... En fin, dejarme solo.
Te pido disculpas una vez más si durante este año, algo no he hecho bien, que han sido muchísimas cosas, pero siempre evitando que te afectaran o intentando que fuera bueno para ti. Confía siempre en mi. Papá va a estar siempre aquí. A tu lado.
Cuando te sientas sola, aterrada o equivocada, acude a mí. Te prometo que estaré cerca. Y aunque te riña, te castigue, nos enfademos o no queramos escucharnos... Dame un beso. Perdóname. Y abrázame.
En el fondo, siempre querré ser tu “Gigante” que te lleve a la cama por las noches. O tu 'Robot grandote' para atacar a los muñecos malos, o el que lucha contra los Duendes que quieren robarte los juguetes que dejas por el comedor. Quisiera ser cualquier personaje que quisieras.
Se que quiere ir a a un montón de sitios mágicos que ves en los libros y en los juegos. Te sacaría del cole y te llevaría ahora mismo a todos ellos si pudiera.
Y por último... Solo decirte que aunque este año va a ser mas difícil que el anterior, mi prioridad serás tu. Ya te he dicho antes que se hacer pocas cosas bien, pero protegerte si es una de ellas.
Se feliz, cariño. Se feliz y déjame darte 'abrasitos' de vez en cuando. Solo con eso, me das la vida.
“Te Quiero”. -Papá